martes, 4 de marzo de 2008

La política se desnuda

Después de permanecer atento a los debates parlamentarios de esta legislatura era difícil albergar ninguna esperanza sobre la campaña electoral. Los anunciados debates no prometían siquiera un poco de morbo (más de lo mismo).
Los políticos rodeados de asesores de “marketing” siguen empeñados en creer que somos un país de idiotas. Los medios les hacen el juego, claro. El gran debate Zapatero versus Rajoy. Los demás no cuentan, nos orientamos hacia el bipartidismo (o estamos con el poder, o estamos con la alternativa al poder).
La estrategia es muy clara: meter miedo. Cuidado que viene el coco.
Al final uno tiene la impresión de que acabaría votando al primero que esgrimiese un argumento medianamente convincente, pero ellos no están dispuestos a hacer concesiones. Los argumentos no sirven. Que decepción.
¿Y si miramos los bolsillos vacíos de la gran mayoría? Unos prometen rebajas en los impuestos (que por cierto, benefician más a los más ricos que no lo necesitan pues son los que más defraudan), los otros nos ofrecen 400 euros (???). Los líderes de los partidos pequeños también se suman a la subasta, ayer en un mitin de la izquierda catalana proponían una solución mágica a la escalada de precios: subir el salario básico a mil euros. ¿Alguno de esos políticos ha vivido con mil euros al mes? Deberemos conformarnos con pensar que a alguno le preocupa el IPC. Aunque, claro, habrá que seguir aceptando que los bancos sigan engordando sus cuentas con las hipotecas de los desgraciados y que las grandes empresas sigan obteniendo beneficios desmesurados, vergonzantes, insostenibles e injustos.

Mientras decido si finalmente voy a votar, animo a Eva Ros a que se presente a las elecciones. Quizás ella podrá aportar un poco de imaginación a los grises foros políticos de este país.



Eva Ros

Estudia Ciencias Políticas y de la Administración. No sabe qué va ser de mayor, pero está encantada con sus estudios, aunque gran parte del tiempo que dedica a pensar en política termina rabiosa del circo que tenemos montado en casa. No salva ni a uno.
Por eso ha decidido que cada vez que se sienta decepcionada por alguna intervención de nuestros políticos durante la campaña, se quitará una prenda ante la cámara (es extraño que a estas alturas aun conserve algo de ropa; yo ya estaría en pelotas desde el primer día).

1 comentario:

Ñoco Le Bolo dijo...

¡Todo el mundo desnudo!
Y para las próximasa elecciones, nos pondríamos una prenda por cada decepción. ¿Podríamos con el peso de tanta ropa? No quiero no pensarlo.
Eva, como los políticos, ya tiene sus 15 segundos de inmortalidad.
Saludos E.

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