lunes, 22 de octubre de 2007

La enfermedad de Alzheimer

Hoy me permito salir de mi temática habitual para hacer un comentario sobre un hecho de actualidad.
Estos últimos días se ha hablado mucho en Cataluña (y supongo que en toda España) de la rueda de prensa con la que Pasqual Maragall ha decidido hacer público su diagnóstico de enfermedad de Alzheimer.
Tengo ocasión de vivir muy de cerca los efectos que esta terrible e injusta enfermedad produce sobre la mente y el cuerpo de personas muy queridas y muy próximas.
Celebro la actitud de Paqual Maragall que demuestra una sensatez y una fuerza interior encomiables.
Por desgracia, la enfermedad de Alzheimer, afecta de manera desigual pero devastadora también a los familiares de los afectados que a menudo se resignan y la asumen como una desgracia inevitable. Esto les lleva a ser activos en el cuidado del enfermo pero ineficaces en la lucha contra la enfermedad.
Hace algún tiempo tuve ocasión de ver un reportaje en el que se presentaban varios casos de enfermos que habían conseguido vencer su enfermedad autoinmune. Me impresionó especialmente el caso de un ex investigador de la CIA que fue diagnosticado de la dolorosa enfermedad de Crohn. Este hombre explicaba que se dedicó a buscar todos los estudios en marcha sobre el tratamiento de esta dolencia hasta que por fin encontró una universidad en la que se investigaba sobre una terapia con bacterias. El hombre se puso en contacto con los investigadores y se ofreció como sujeto de estudio.
En este caso, la terapia consistía en administrar al paciente una sopa de bacterias que engañaba al sistema inmunitario proporcionándole algo contra lo que luchar en lugar de atacar la propia flora intestinal.
El reportaje concluía con una secuencia del enfermo sosteniendo un vasito de plástico en una mano. No recuerdo con exactitud sus palabras, pero afirmaba que aquel agua sucia le había cambiado la vida.

Sabemos que no hay todavía una cura para la enfermedad de Alzheimer, pero se está investigando y se avanza.
Actitudes como la de Maragall nos obligan a reflexionar sobre la manera de enfrentarnos a un diagnóstico terrible.
El enfermo asume el control inicial de la gestión de la enfermedad. Esto favorece una actitud positiva ya que está comprobado que la lucha es mucho más eficaz cuando los tratamientos se ponen en marcha lo antes posible, retrasando el deterioro en enfermedades degenerativas.
El enfermo puede tomar decisiones sobre su futuro. Es su derecho y las decisiones que pueda tomar en cada momento serán inapelables.
En el caso de una persona relevante en situación de liderazgo de opinión como Maragall, esta actitud contribuye a derribar determinados tabúes que aún permanecen instalados en la sociedad sobre enfermedades que tienden a ocultarse tanto al propio enfermo como al entorno.
Recordad también la repercusión de otros muchos casos anteriores como el de Josep Carreras o el de Joan Manuel Serrat cuando anunciaron su batalla contra el cáncer.
Todas las personas responsables de colectivos de afectados, manifiestan que la repercusión de éste tipo de actitudes es altamente positiva y contribuye a crear un clima de comprensión y de normalización saludable en la sociedad sobre este tipo de dolencias.

Finalmente quisiera hacer mención de determinadas terapias que utilizan el arte (arteterapia) como medio eficaz para estimular en el paciente las capacidades sensoriales, lo que contribuye a una mejora de la calidad de vida y facilita su relación con el entorno.










William Utermohlen

Self-Portraits
1967
1999


Las pinturas de William Utermohlen resultan un medio eficaz para la comprensión de determinados aspectos de la enfermedad de Alzheimer entre la comunidad científica.

1 comentario:

Ñoco Le Bolo dijo...

No s� si el personaje de "Dos bancos y un tamarindo" est� luchando desesperadamente.Lo encontra�s en Outra Vaca No Milho.
Entiendo lo que planteas. Nos hacen falta reflexiones de este tipo.

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